viernes, 28 de abril de 2017

Soulmate Mandala


Amar a una mujer es como colorear mandalas. Al principio todo es confuso, cuesta decidirse, pero una vez lo sientes dentro, te pones a ello. Cuando tienes claro que quieres hacerlo, es un placer escoger los colores.

Es "esa cosa" que siempre has querido hacer y nunca te has atrevido...si, y colorear tambien. Todo es emociomante, los colores parecen más brillantes; muchas primeras veces, primeros trazos, demasiadas emociones...

Estabamos hablando de colorear, ¿no?

Y así, sin saber que pintar ni  saber como amar, te dejas llevar...
Y así, casi sin darte cuenta, empiezas a colorear, empiezas a amar...

El color rojo me recuerda tus labios. Es como si el lápiz besase el papel. Esos 3cm que separan unos labios de otros; esos 3segundos que parecen un instante; esos 3latidos que cuentan atrás antes de besarte...muy despacio, sin prisa, deteniendo el tiempo, agarrándote fuerte.

El color rosa me recuerda tu vientre. esos escasos centímetros de placer entre el lápiz y el papel, como los dedos sobre tu piel. Esos escasos centímetros...
Me encanta colorearlos, besarlos, acariciarlos. Esos escasos centímetros...

El color marrón me recuerda tus ojos. No paro de mirarlos, no dejo de pensarlos. Sé que los he visto antes en alguna parte, en algúna otra vida. Sé que alguna otra vez me miraron, lo sé. En ninguna vida se me habría olvidado ese color, esos ojos llenos de vida y de silencio; a veces, siento como si fueran un espejo en el que veo reflejado mi rostro.

Me gusta usar muchos colores. Cada color me recuerda a una parte de tí, sí, pero quizá el color que no paro de usar es el único que me huele a tí, como huele el terciopelo negro. El único que suena a tí, cuando rompes esos largos y negros silencios con una sonrisa de luz. El único que, después de todo, es el que me ha llevado a colorear, a amar.

Negro como la tinta con la que escribo, como el Dragón Yang. Revoltoso, inquieto, preocupado; siempre moviéndose por todas partes.
Nada que ver con el Blanco de fondo, como el Tigre Yin. Tranquilo, calmado, despreocupado; siempre echándo la siesta en algún tronco en un árbol.

Y así, sin saber que pintar ni  saber como amar, te dejas llevar...
Y así, casi sin darte cuenta, empiezas a colorear, empiezas a amar…

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