domingo, 23 de abril de 2017

Saboreando




Bébete la Vida sorbo a sorbo, muy despacio, disfrutando de cada sorbo con intensidad, con ternura, con cariño...

Bébete la Vida sorbo a sorbo, como si fuera tu primera copa; como si fuese la última...

Bébete la Vida sorbo a sorbo, como yo lo haría; como te besaría tus labios carnosos, suaves y sedosos...

Bébete la Vida, sorbo a sorbo, hazlo y hazlo ya; como  yo te haría el amor, muy lento al principio, salvajemente para terminar...

Y es que...así deberiamos vivir y beber la vida, como un buen vino que mejora con los años; pese a las malas cosechas, pese a las adversidades, pese a los contratiempos. No importa cuantos años tenga el vino, siempre hay una buena excusa para embriagarse con él, o con tus ojos, tus labios o tus caderas.

Dicen que los niños y los borrachos dicen la verdad, y a mí tus caderas y el vino me producen un estado de embriaguez placentero, pero no tanto como me lo producen esos tres escasos centímetros que hay justo antes de que se besen tu boca y la mía...¿Dije besen? Debería haber dicho: devorarse...

Recordad: La vida es eso que pasa mientras te bebes otra Cerveza.

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